Consejos en la formación del profesorado

Vivimos en un mundo en constante transformación digital, en el que ningún sector es ajeno al impacto de la tecnología, tampoco el sector educativo. Si todavía quedaban profesionales de la educación que pensaban que la formación a lo largo de la vida no iba con ellos, en el contexto actual, provocado por la Covid-19, se habrán dado cuenta de que no debemos ni podemos parar de aprender, hasta el último día en que impartamos clase.



En la actualidad, formación y competencia digital van de la mano, por lo que, para comenzar, debemos plasmar qué entendemos por competencia digital.


En el Marco Común de Competencia Digital Docente publicado por el INTEF en enero de 2017 (p. 8), se recoge la definición de competencia digital docente señalada por la recomendación europea de 2006 como una competencia básica fundamental, con la siguiente definición:


“La Competencia digital implica el uso crítico y seguro de las Tecnologías de la Sociedad de la Información para el trabajo, el tiempo libre y la comunicación. Apoyándose en habilidades TIC básicas: uso de ordenadores para recuperar, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y para comunicar y participar en redes de colaboración a través de internet (European Parliament and the Council, 2006)”.


Por su parte, Ferrari (2012), indica que los discursos sobre la alfabetización tienden a centrarse en el argumento de la decodificación y codificación, es decir, en la lectura y escritura, pero aquí preferimos referirnos a la competencia digital como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias hoy en día para ser funcional en un entorno digital.


Para que los docentes adquieran niveles de competencia digital adecuados, por una parte, es responsabilidad de las administraciones e instituciones educativas facilitar la formación y las condiciones laborales necesarias para ello. Por otra parte, el cuerpo de profesores debe mostrar su compromiso, aprovechando las oportunidades formativas que se le ofrezcan.


5 Consejos para la formación del profesorado


Partiendo de la premisa de que ambas partes están comprometidas con la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje, con el objetivo de que el principal beneficiado sea el alumno, pasamos a detallar algunos consejos para la formación del profesorado.



1.No dejar pasar el tren de la tecnología


Los avances tecnológicos se producen a nivel exponencial, por lo que con el paso de los años se van acortando los tiempos entre la llegada de nuevas y mejores herramientas digitales. Una actitud pasiva ante dichos cambios aumenta la brecha digital entre unos docentes y otros, y lo más preocupante, entre profesorado y alumnado. Por tanto, no podemos permitirnos el lujo de mostrarnos indiferentes ante las novedades que llegan al mundo educativo. Esto no significa que debamos introducir cualquier servicio digital con calzador, sino que, tener un mayor conocimiento de los mismos, nos proporcionará la capacidad de poder elegir las mejores opciones en cada caso. Es decir, tenemos que innovar con responsabilidad.


2.Utilizar las TIC, pero, acompañadas de las TAC y las TEP


El INTEF también señala en su documento de enero de 2017 que, en líneas generales, la competencia digital puede definirse como el uso creativo, crítico y seguro de las tecnologías de información y comunicación para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el tiempo libre, la inclusión y participación en la sociedad. Es decir, la formación técnica en Tecnologías de la Información y la Comunicación es necesaria, pero, del mismo modo que lo son las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento y las Tecnologías del Empoderamiento y la Participación.


No basta con la formación técnica, sino que necesitamos aprender sobre su aplicación pedagógica, sobre cómo puede ayudarnos a colaborar y compartir, sobre cómo facilita amplificar la voz de los alumnos o sobre cómo crear auténticas comunidades de aprendizaje.


3.Aprender a filtrar la información


Alfons Cornellá, introdujo el término “infoxicación” para definir la intoxicación de información, considerándola como la enfermedad de la sociedad digital de principios del siglo XXI, producida principalmente tras la llegada de internet, su crecimiento a nivel de usuarios y el incremento exponencial de información.


En nuestros días, resulta muy fácil indagar sobre cualquier concepto, ya que estamos a tan solo un clic de todo un océano de información. El problema ya no consiste en encontrar resultados, sino en ser capaces de discriminar las fuentes fiables de información de las que no lo son.


Además, con la llegada de la formación online, se abre un gran abanico de posibilidades para formarnos en cualquier momento y desde cualquier lugar. Una opción serían los MOOC y los NOOC o los webinars que podemos encontrar por la red.


La clave no está en la cantidad, sino en la calidad, en ser capaces de filtrar qué nos interesa aprender. Puede ser una labor para los equipos directivos, coordinadores TIC y/o centros de formación del profesorado, pero, el propio docente tiene que comenzar a ser capaz de discernir qué formación le interesa aprovechar dependiendo del área, etapa, conocimientos previos, nivel del alumnado, etc.


4.Lo que no se mide, no se puede mejorar


En cualquier proceso cuyo objetivo sea progresar, la evaluación supone una fase imprescindible, ya que lo que no se mide, no se puede mejorar.


Por una parte, cuando planteamos un proyecto de innovación no podemos olvidar definir cómo vamos a medir su impacto y cuáles van a ser los instrumentos de evaluación, lo que nos aportará la información necesaria para decidir si debemos continuar con el plan, si tenemos que modificar ciertos aspectos, etc.


Por otra parte, como docentes, ¿cómo podemos corroborar que hemos adquirido cierto nivel de competencia digital? El Marco Común de Competencia Digital Docente del INTEF es un marco de referencia para el diagnóstico y la mejora de las competencias digitales del profesorado que describe de manera estandarizada la competencia digital de los docentes en cinco áreas, pero, ¿ha cumplido su función con éxito? Se debería llevar a cabo una revisión con el objetivo de poder valorar de la manera más objetiva posible el nivel de CD del profesorado.


Si para impartir diversas asignaturas se exige cierto nivel de un idioma determinado, y dando por hecho, que la tecnología supone un “idioma” transversal a todas las áreas, ¿se debería exigir la adquisición de cierto nivel de CD a todos los docentes?


5.Desarrollar nuestro propio entorno profesional de aprendizaje


Un docente debe ser un recolector de ideas, que aprenda de lo que están haciendo otros profesionales y que sea capaz de adaptar lo mejor de cada uno de ellos a su contexto particular. El mejor modo para llevar a cabo esta práctica es crear y cuidar tu entorno profesional de aprendizaje, que Adell y Castañeda definen como el conjunto de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza de forma asidua para aprender.


No podemos obligar al profesorado a estar presente en las redes sociales, pero, si que les podemos recomendar seguir diversos perfiles o hashtags de twitter, consultar blogs educativos de calidad, asistir a congresos online, participar en MOOCs, etc.


En las Universidades se debería formar a los futuros maestros y profesores en el adecuado manejo de las redes sociales, como herramienta de crecimiento profesional, ya que ofrecen un perfeccionamiento continuo y permanente.


Visibilizar las buenas prácticas

Queda patente que el ámbito educativo, como cualquier otro, avanza al mismo ritmo que evoluciona la tecnología. Las TIC no son un fin en sí mismas, sino un medio para alcanzar los objetivos que nos planteamos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero, no cabe duda, de que, con mejores herramientas, un adecuado dominio en el uso de las mismas y buen criterio para determinar cuándo utilizarlas, aumentarán las posibilidades de éxito.


Lindy McKeown en su “metáfora del lápiz”, afirma que en toda organización existen cinco tipos de individuos, que podríamos clasificar según las partes de un lápiz. Los definimos a continuación:

  • Líderes: son aquellos más creativos, unos entusiastas que se atreven a introducir novedades y a compartirlas con los demás.

  • La punta: se adaptan rápidamente, son los primeros en “subirse al carro” y aprenden de los errores de los líderes.

  • La madera: el grueso de la organización, necesitan ver cómo integran la tecnología los que están en la punta para atreverse a hacerlo ellos mismos. Necesitan ayuda y formación.

  • El metal: son los tradicionalistas, se encuentran muy cómodos en su zona de confort y no ven aspectos positivos en el uso de las tecnologías en el aula.

  • La goma: por suerte, suelen ser muy pocos, aquellos que transmiten negatividad y navegan en sentido contrario a los líderes.

Una importante labor de los equipos directivos y de las administraciones debe ser visibilizar a los líderes y a los que se encuentran en la punta, es decir, hay que facilitar la difusión de buenas prácticas. Si un docente lleva a cabo un proyecto excelente con sus alumnos, no puede quedarse dentro de las cuatro paredes del aula. Si tienes una idea y no la compartes, pierde todo su valor.



Sobre el autor


Vicent Gadea


Vicent Gadea, es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, y Máster en Gestión y Dirección de Centros Educativos.


Durante su trayectoria ha desempeñado las funciones de Coordinador de Ciclos Formativos y Director de Enseñanzas Deportivas de Régimen Especial. Actualmente, ejerce como docente de Educación Física y STEAM en La Devesa School Carlet, donde también es Coordinador TIC. Y, por otra parte, es profesor en la Universidad Alfonso X el Sabio online.

Como Microsoft Teacher Ambassador y Microsoft Learning Consultant su labor ha sido reconocida por la empresa de Seattle en numerosas ocasiones como Skype Master Teacher, MIEExpert y Global Minecraft Mentor. Además, participó en los Teacher Ambassador Summit de Seattle y Ámsterdam, y en el E2 Education Exchange 2018 en Singapur.


Twitter: @VicentGadea

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